El presidente internacional de Medicusmundi, Carlos Mediano, alerta  que “la cooperación como negocio” está entrando “muy fuerte” en la empresa privada  y reclama una reflexión profunda sobre la “ideología” de la ayuda al desarrollo que evite confundirla con “comercio”.

cifra_negocio_farmacia_2016_21022017_consalud.jpgEstamos en un momento de grandes cambios y creo que tiene que haber grandes discusiones”, y explica que la empresa privada está entrando “muy fuertemente en la cooperación”, hasta el punto de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya está diciendo que no le importaría ser financiada por la industria farmacéutica, lo que podría comprometer su “credibilidad”.

Se ha producido una lucha de “pobres contra pobres” y se ha generalizado entre la clase política y la sociedad la idea de que la cooperación es una “política prescindible” cuando, en realidad, tiene muchas implicaciones.

De manera gráfica, explica que “a la enfermedad no se le puede pedir pasaporte” y recuerda la crisis del Ébola, que puso en jaque a los países ricos cuando antes había habido ya otras 23 epidemias.

“Hay que trabajar para que la gente crea que la salud es un derecho universal y un concepto colectivo y lo anteponga a otras prioridades, comerciales y políticas”, insiste.

Este nuevo escenario y la entrada nuevos actores -nuevos países con nuevas formas de hacer, pero, sobre todo, la empresa privada-, obliga, a su juicio, a retomar la reflexión sobre “la ideología” de la ayuda a la cooperación para que no se confunda “con comercio”, pero también a una regulación.

Solo cuatro países, entre los que no figura España, han regulado hasta ahora cómo van a trabajar las empresas privadas y cómo se les va a exigir que rindan cuentas y que introduzcan en su actuación criterios de respeto de derechos, una transparencia que sí se pide a las organizaciones no gubernamentales.

Además, apuesta por una coherencia de las políticas y por coordinar todas las iniciativas privadas para que haya avances porque aunque la OMS sigue teniendo un papel “muy importante”, “la gobernanza mundial de la salud está fragmentada”.

Para Mediano las organizaciones no gubernamentales son como “vasos comunicantes” entre las personas y las grandes políticas, que “muchas veces no miran al suelo”. “Hay que trabajar en el suelo, sobre el terreno, pero también en el cielo”, quien para ilustrar esta afirmación relata cómo una decisión del Banco Mundial de subir el precio de la gasolina en Kenia hizo inviable un proyecto a punto de iniciarse.

Pero también hace autocrítica, cuando defiende que hace falta más dinero para cooperación, pero también trabajar mejor. “De nada sirve que haya millones y millones para salud si después el dinero se malgasta”, apostilla.

Su filosofía no es solo que haya más dinero, sino que lo que se haga se haga de manera más equitativa, más eficiente y con el mayor impacto posible, con dos principios como bandera que, en su opinión, deberían estar presentes en todas las políticas de cooperación en salud: fortalecer los sistemas de salud de los países y trabajar en Atención Primaria.