bild_s8La Industria farmacéutica suiza realizó  hasta los años 80 ensayos clínicos, con medicamentos no autorizados, en enfermos mentales.

Un estudio publicado recientemente por un grupo de historiadores médicos del Instituto de Historia de la Medicina de la Universidad de Berna encabezado por el Dr Urs. Germann, ha encontrado que una clínica psiquiátrica de Basilea (Suiza) experimento de manera continua, medicamentos no aprobados, en pacientes psiquiátricos entre 1950 y 1980.

Más de 1000 pacientes fueron utilizados en los experimentos, en particular los enfermos esquizofrénicos, depresivos y con trastornos maníacos. “Parece que hasta los años 70 los psiquiatras entendían que la hospitalización en una clínica les autorizaba legalmente a administrar medicamentos sin su consentimiento “, apunta el estudio.

El Dr. Urs Germann, en base a sus investigaciones sobre 330 expedientes de los pacientes, demuestra que la clínica psiquiátrica de la Universidad de Basilea probó al menos 60 productos no aprobados en los pacientes durante un período de 30 años. Algunas de las medicinas que fueron probadas nunca fueron comercializadas por sus efectos secundarios. En algunos casos, se habrían producido efectos secundarios graves, según el informe. Después de la administración de la droga NP 207, por ejemplo, algunos pacientes sufrieron trastornos oculares permanentes, con lo que el ensayo tuvo que ser cancelado.

bild_s8 (1)Las pruebas en Basilea no fueron las únicas en Suiza. También en las clínicas psiquiátricas Münsterlingen TG, la Zurich Burghölzli y la clínica psiquiátrica en Herisau AR, docenas de medicamentos experimentales fueron probados con enfermos mentales entre 1950 y 1980, sin su consentimiento.

Todos estos experimentos fueron realizados en estrecha colaboración con la industria farmacéutica suiza. Mientras que la clínica recibía medicamentos gratuitos que aumentaban sus opciones de tratar a los pacientes, esta proporcionaba a la industria farmacéutica resultados de las pruebas que le permitía obtener las licencias y comercializar sus productos.

La relación entre la clínica y la industria se puede entender como un intercambio simbiótico”, han escrito los investigadores en las conclusiones de su informe.