Monsanto1Jueces del Tribunal Monsanto: “Monsanto no está alimentando al mundo, sino perjudicando la seguridad alimentaria”

 

 

Monsanto es una multinacional que desarrolla cultivos modificados genéticamente (OGM) y los herbicidas asociados a ellos, alegando que son necesarios para ayudar en la “alimentación del mundo”.

Pero los 5 jueces del Tribunal Monsanto han dictaminado que lejos de contribuir en favor de la seguridad alimentaria, la multinacional Monsanto está “afectando seriamente la disponibilidad de alimentos para las personas y las comunidades”.

El Tribunal se reunió el pasado mes de octubre en la Haya, y se escucharon los testimonios de 28 testigos de todo el mundo, cuya salud y sus medios de subsistencia habían sufrido como resultado de los productos y las actividades de Monsanto.

El pasado 18 de abril, estos jueces del Tribunal Monsanto emitieron un veredicto de condena. Basándose en una serie de consideraciones encontraron que Monsanto:

  • Ha interferido en el derecho de las personas a alimentarse con los productos de la tierra
  • Ha contaminado el suelo y el agua, reduciendo así el potencial de producir alimentos
  • Ha impedido el acceso de los agricultores a las semillas al comercializar y patentar las semillas modificadas genéticamente, que no pueden guardarse y que por tanto tienen que comprarse año tras año.
  • Ha promovido la expansión de los monocultivos transgénicos, que dañan la biodiversidad y socavan las resistencia de los sistemas locales de producción de alimentos.
  • Ha introducido el empleo a gran escala de productos químicos peligrosos junto con los cultivos transgénicos que están asociados a ellos, exponiendo así a las personas y el medio ambiente a cantidades cada vez mayores de pesticidas que amenazan la salud.

MONSANTO Y BAYER

breu-1-b2No hay que olvidar que el gigante químico alemán Bayer prevé cerrar la compra del rey de las semillas Monsanto a lo largo de 2017.

¿Porqué el laboratorio multinacional Bayer, líder de la industria farmacéutica, decidió incrementar su línea de negocios en la industria agrícola?.

El objetivo de ésta fusión, según fuentes de la nueva corporación, es responder a la pregunta de “¿cómo alimentar a 3.000 millones de personas más en el mundo en 2050 en una forma sostenible con el medio ambiente?”.

Frente a este deseo, la realidad marca la dirección de los objetivos en otra línea y es que desde hace más de 25 años, la industria fitosanitaria mundial no ha desarrollado y puesto en el mercado ningún herbicida relevante para el cultivo con algún nuevo mecanismo de acción; ésta es una de las consecuencias de la consolidación de la industria, que ha ido acompañada de una considerable reducción de la inversión en investigación de nuevos herbicidas. De esta forma controlan el mercado de semillas. En consecuencia, cada vez más plantas silvestres se adaptan a esos productos y los agricultores tienen que utilizar cada vez más agroquímicos, con efectos devastadores sobre la biodiversidad.

A su ya desarrollada rama de agroquímicos –comercializados por la firma CropScience que le pertenece– se sumarán ahora más de 2.000 variedades de semillas cuya patente lleva la firma Monsanto.

También hay que tener en cuenta que esta unión no se da en cualquier contexto. Syngenta, competidor de origen suizo de Monsanto, fue recientemente adquirida por la empresa estatal ChemChina. Los mercados occidentales más que nunca se vuelven un terreno de disputa. Así, de las seis empresas multinacionales dedicadas al agronegocio, la competencia se reduciría a cuatro gigantes (ChemChina-Singenta /Bayer-Monsanto /Dow-DuPont /BASF).

Con esta fusión, el negocio farmacéutico de la compañía alemana a nivel global pasa a un segundo lugar, representando el 50% de su actividad. Ahora con ésta fusión, ambas compañías controlarían el 28% del mercado mundial de pesticidas.

Se puede afirmar que as fusiones de las grandes empresas de la industria agroquímica están fuera de control y ponen en riesgo el futuro de la agricultura. Ya hay un fuerte monopolio en la industria de semillas y plaguicidas, así que no es deseable una mayor concentración del mercado. Si hay sólo unos pocos competidores en el mercado de las semillas, los agricultores se verán obligados a comprarlas, a menudo en combinación con pesticidas.